11 de junio de 2009

Parar de contar

"-[...] El sillín alto fue el padre de los manillares bajos. Destrozan la entrepierna y provoca que se te agolpe la sangre en la cabeza, es muy perjudicial para los órganos internos.
-¿Qué órganos? -pregunté.
-Los dos -dijo el Sargento".

Flann O'Brien, El tercer policía, traducción de Héctor Arnau

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