5 de agosto de 2008

Economía x-trema

Si el mundo se acabara mañana, ¿qué les pasaría a los precios? ¿Nos lanzaríamos todos a comprar para poseer durante horas lo que siempre hemos querido, o nos daría por la reflexión? ¿Inflación o deflación?

1 comentario:

cecilia ross dijo...

Como tantas otras cosas en economía, dependería de la percepción, es decir, de si las personas creen de verdad que el mundo acabará para ellos, o si, por el contrario, se creen capaces de sobrevivir al inminente desastre.

Los pesimistas probablemente se ponen a reflexionar, lo que da lugar a una tendencia deflacionista.

Entre los optimistas hay más variedad. Algunos verían en el fin del mundo (para ellos el "fin del mundo" entre comillas) la oportunidad de hacerse ricos de cara a la siguiente etapa humana y venderían todo cuanto pudieran y al precio más alto posible mientras todos aún tienen dinero para comprar. Los más previsores, o temerosos, dependiendo del punto de vista, entre los optimistas, eso es, los que confían en su capacidad de sobrevivir al desastre en sí pero que se preocupan no obstante por la situación posterior, serían más dados a acaparar, comprando todo aquello que les pudiera servir de utilidad en el futuro mundo después, y es de suponer que estarían dispuestos a pagar lo que fuera para asegurar su bienestar en el porvenir. Por lo tanto, ambos grupos darían impulso a una tendencia inflacionista.

En resumen, pues: Como resultado de las distintas personalidades de las personas, las dos tendencias existirían simultáneamente. Si la deflacionista o la inflacionista resulta ser la más importante depende de si hay más pesimistas u optimistas en el mundo.

Pero lo que sí está claro es que los optimistas se dividirían en vendedores y compradores, y que esta división ofrecería las condiciones idóneas para un mercado en perfecto funcionamiento, un mercado que satisface los deseos y las necesidades tanto de aquéllos que quieren ganar dinero como de aquéllos que quieren adquirir productos, un mercado en el que todo el mundo se queda satisfecho y es feliz, sea durante un día o un millón de años más. Y dado que no podemos saber qué pasará el día de mañana y queremos pasarlo lo mejor posible mientras podemos, se demuestra una vez más que las famosas declaraciones del Presidente George W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 eran completamente acertadas: "Pido que continuéis participando y confiando en la economía estadounidense".

En otras palabras: Seguid comprando, porque si nos dejamos llevar por el pesimismo, los terroristas habrán ganado.