13 de enero de 2007

Una buena persona

"Veinte años de edad, me había embarcado en este viaje a Izu con el opresivo resentimiento de que mi personalidad había estado siempre desviada por mi complejo de huérfano, y por la idea de que nunca sería capaz de sobreponerme a una sofocante melancolía. Así que me sentía inefablemente agradecido al hallar que parecía una buena persona en el sentido en que el mundo define la palabra".

Yasunari Kawabata, "La bailarina de Izu", en La bailarina de Izu,
traducción de Maria Martoccia

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